En el video mostrado arriba vemos algo lamentable y que causa mucho humor, ya que el pobre empleado no tiene ni la mínima idea de lo que le están explicando.
Muchas veces las empresas se preocupan por mantenerse al tanto con las últimas tecnologías, pero dejan a un lado una de las cosas más importantes, la cual consite en la formación tecnológica del personal, tanto técnico como de oficina.
Compran el último modelo de ordenador, con los últimos avances, las impresoras más rápidas del mercado, las últimas versiones de la suite ofimática más completa, actualizan a un ERP con cientos de funciones y la capacidad de revolucionar sus procesos de negocio… y no invierten un chele en enseñar a los trabajadores a sacar el máximo provecho a toda esta tecnología.
No, no vale que sepan hacer una tablita sencilla con Excel, o redactar una carta. Si no se dominan las herramientas con las que se trabaja, el rendimiento de los empleados se va a ver seriamente penalizado y, por tanto, también el de su empresa.
Está bien que cuando se plantea una nueva incorporación de un empleado a la plantilla, la empresa se asegure de que sepa manejar determinados programas, que se defienda con otros, etc. Pero la tecnología cambia, avanza, y lo hace muy rápido. Todos necesitamos actualizar periódicamente nuestros conocimientos para poder exprimirla a fondo. Un empleado con conocimientos avanzados en el manejo de un procesador de textos ejecutará el mismo trabajo en menos tiempo que otro que no los tenga, porque aprovechará al máximo todas las herramientas que el software pone a su disposición, y será capaz de llevar a cabo iniciativas que otros, por desconocimiento, no se atreven a abordar.
Eso sí, no se trata de formar por formar, o hacer un curso porque lo subvencionan, sinó que hay que la empresa debe elegir cuidadosamente tanto a las personas que van a ser formadas, así como también el contenido de la formación que van a recibir. Las personas elegidas deben estar motivadas para aprender, y el contenido de los cursos tiene que resultar adecuado al trabajo que desarrollen o vayan a desarrollar.
Si eres un trabajador, pídele a tu jefe que te forme, busca el curso que te interesa y que creas que va a aportar más a la empresa y proponlo, demuestra iniciativa. El NO ya lo tienes de antemano. Y si eres el jefe, piensa que con un plan de formación bien estructurado vas a matar varios pájaros de un tiro:
Incrementarás la productividad.
El nivel de satisfacción de tus empleados aumentará, y con ello la calidad de su trabajo.
Extraerás todo el valor a las inversiones en tecnología que hayas realizado.
Seguro que la lista podría ser más larga. Tan importante es disponer de la tecnología adecuada para realizar nuestro trabajo como saber utilizarla de forma correcta para obtener el mayor rendimiento posible de ella. Desgraciadamente, esto último lo damos por supuesto demasiado a menudo.
Fuente: Tecnología Pyme
Muchas veces las empresas se preocupan por mantenerse al tanto con las últimas tecnologías, pero dejan a un lado una de las cosas más importantes, la cual consite en la formación tecnológica del personal, tanto técnico como de oficina.
Compran el último modelo de ordenador, con los últimos avances, las impresoras más rápidas del mercado, las últimas versiones de la suite ofimática más completa, actualizan a un ERP con cientos de funciones y la capacidad de revolucionar sus procesos de negocio… y no invierten un chele en enseñar a los trabajadores a sacar el máximo provecho a toda esta tecnología.
No, no vale que sepan hacer una tablita sencilla con Excel, o redactar una carta. Si no se dominan las herramientas con las que se trabaja, el rendimiento de los empleados se va a ver seriamente penalizado y, por tanto, también el de su empresa.
Está bien que cuando se plantea una nueva incorporación de un empleado a la plantilla, la empresa se asegure de que sepa manejar determinados programas, que se defienda con otros, etc. Pero la tecnología cambia, avanza, y lo hace muy rápido. Todos necesitamos actualizar periódicamente nuestros conocimientos para poder exprimirla a fondo. Un empleado con conocimientos avanzados en el manejo de un procesador de textos ejecutará el mismo trabajo en menos tiempo que otro que no los tenga, porque aprovechará al máximo todas las herramientas que el software pone a su disposición, y será capaz de llevar a cabo iniciativas que otros, por desconocimiento, no se atreven a abordar.
Eso sí, no se trata de formar por formar, o hacer un curso porque lo subvencionan, sinó que hay que la empresa debe elegir cuidadosamente tanto a las personas que van a ser formadas, así como también el contenido de la formación que van a recibir. Las personas elegidas deben estar motivadas para aprender, y el contenido de los cursos tiene que resultar adecuado al trabajo que desarrollen o vayan a desarrollar.
Si eres un trabajador, pídele a tu jefe que te forme, busca el curso que te interesa y que creas que va a aportar más a la empresa y proponlo, demuestra iniciativa. El NO ya lo tienes de antemano. Y si eres el jefe, piensa que con un plan de formación bien estructurado vas a matar varios pájaros de un tiro:
Incrementarás la productividad.
El nivel de satisfacción de tus empleados aumentará, y con ello la calidad de su trabajo.
Extraerás todo el valor a las inversiones en tecnología que hayas realizado.
Seguro que la lista podría ser más larga. Tan importante es disponer de la tecnología adecuada para realizar nuestro trabajo como saber utilizarla de forma correcta para obtener el mayor rendimiento posible de ella. Desgraciadamente, esto último lo damos por supuesto demasiado a menudo.
Fuente: Tecnología Pyme

















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