La solución Unlicensed Mobile Access (UMA) no ha terminado de cuajar en el mercado, a pesar de que permite ofrecer a los operadores móviles la tan deseada convergencia fijo – móvil. La tecnología es simple, ya que el usuario únicamente requiere de un dispositivo dual celular/Wi-Fi y acceso a banda ancha inalámbrica en el hogar o en algún hotspot con Internet.
Operadores como BT en el Reino Unido, u Orange en algunas de sus filiales europeas (como la francesa o española), o T-Mobile en Estados Unidos, cuentan desde hace bastantes meses con la oferta. Sin embargo, o el usuario la está ignorando o los operadores no la han promocionado como para que tuviera cifras importantes que anunciar.
Otro problema, al que parecen hacer referencia analistas de la industria, tiene que ver con el hecho de que a UMA se la ve como una transición a soluciones convergentes basadas en SIP o a las femtocells que, según ABI Research, tendrán una cuota de mercado de más del 62 por ciento para 2013. El resto de alternativas convergentes se repartirán el resto.
Y ahora llega UMA con capacidades de tercera generación (3G). Es decir, esta esperada actualización de UMA permite acceder a servicios de 3G, pero utilizando la banda ancha del hogar o hotspot. Entre otras cosas, esto permitiría al operador celular abaratar su oferta 3G cuando el usuario está en el hogar o en una zona Wi-Fi.
La falta de 3G en la primera versión de UMA también era uno de los argumentos que podían explicar la falta de adopción por parte de los operadores, que han esperado a las femtocells para crear una convergencia no sólo de voz y SMS, sino de todo su portafolio de servicios.
La cuestión para los operadores, visto este lanzamiento de Orange, es ver si UMA 3G es capaz de generar un portafolio de dispositivos suficiente para que la tecnología tenga un mayor mercado potencial –ojo, el iPhone tiene Wi-Fi y podría contar con capacidad UMA, si Apple lo creyera interesante-. Y es que en realidad, el problema de fondo de UMA siempre serán los terminales y la necesidad de que se produzca un reemplazo hacia ellos, en un momento donde la mayoría de operadores prefieren subsidiar dispositivos 3G que equipos con Wi-Fi.
Sólo la combinación “retraso en la interoperabilidad de las femtocells” más “aparición de más dispositivos UMA 3G” pueden resolver el dilema que enfrenta ésta tecnología.
Fuente: TeleSemana
Operadores como BT en el Reino Unido, u Orange en algunas de sus filiales europeas (como la francesa o española), o T-Mobile en Estados Unidos, cuentan desde hace bastantes meses con la oferta. Sin embargo, o el usuario la está ignorando o los operadores no la han promocionado como para que tuviera cifras importantes que anunciar.
Otro problema, al que parecen hacer referencia analistas de la industria, tiene que ver con el hecho de que a UMA se la ve como una transición a soluciones convergentes basadas en SIP o a las femtocells que, según ABI Research, tendrán una cuota de mercado de más del 62 por ciento para 2013. El resto de alternativas convergentes se repartirán el resto.
Y ahora llega UMA con capacidades de tercera generación (3G). Es decir, esta esperada actualización de UMA permite acceder a servicios de 3G, pero utilizando la banda ancha del hogar o hotspot. Entre otras cosas, esto permitiría al operador celular abaratar su oferta 3G cuando el usuario está en el hogar o en una zona Wi-Fi.
La falta de 3G en la primera versión de UMA también era uno de los argumentos que podían explicar la falta de adopción por parte de los operadores, que han esperado a las femtocells para crear una convergencia no sólo de voz y SMS, sino de todo su portafolio de servicios.
La cuestión para los operadores, visto este lanzamiento de Orange, es ver si UMA 3G es capaz de generar un portafolio de dispositivos suficiente para que la tecnología tenga un mayor mercado potencial –ojo, el iPhone tiene Wi-Fi y podría contar con capacidad UMA, si Apple lo creyera interesante-. Y es que en realidad, el problema de fondo de UMA siempre serán los terminales y la necesidad de que se produzca un reemplazo hacia ellos, en un momento donde la mayoría de operadores prefieren subsidiar dispositivos 3G que equipos con Wi-Fi.
Sólo la combinación “retraso en la interoperabilidad de las femtocells” más “aparición de más dispositivos UMA 3G” pueden resolver el dilema que enfrenta ésta tecnología.
Fuente: TeleSemana


















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