Topografía, cartografía, medio ambiente, arqueología, geomorfología, climatología, geotecnia...son innumerables las disciplinas que se centran en el estudio del medio que nos rodea, el planeta. Iniciados por el hombre con el propósito de conocer su mundo, y apoyados después, sobre teorías filosóficas, los mapas constituyen hoy en día una fuente importantísima de información y puede decirse que una gran parte de la actividad humana está relacionada de una u otra forma con la cartografía. Se dice que el 80% de la información que maneja una empresa, o en especial una institución puede ser georreferenciada, es decir, se puede localizar en un lugar determinado por referencias geográficas (direcciones postales, coordenadas cartográficas o distribución por municipios, sectores, barrios, secciones censales, etc.). Esta localización, manejada a través de los sistemas de información geográfica, abre nuevas posibilidades de análisis en campos tan dispares como el marketing o la medicina.
Tanto empresas como personas manejan información geográfica
Sin embargo, no sólo las empresas manejan información geográfica, cualquier persona en algún momento la utiliza. ¿Quién no tiene algún mapa en su casa? ¿Quién no ha tenido nunca un mapa en sus manos? Una de las primeras actividades que realiza un turista en una nueva ciudad es conseguir un mapa. El mapa tiene una maravillosa virtud, que es informarnos de lo que tenemos alrededor sin necesidad de desplazarnos físicamente. Esta aplicación de la Geoinformática a nivel individual se ha producido hace muy poquito tiempo y se ha materializado principalmente en dos productos de consumo generalizado: los navegadores de coche y los mapas en Internet. Hoy en día es habitual planificarse un viaje a través de la web y conseguir un mapa de la zona a dónde nos dirigimos a través del mismo medio. Esta aparentemente sencilla operación requiere de unos complejos y costosos sistemas de información geográfica que son capaces de generar el mapa actualizado que está demandando el usuario y enviárselo a través de Internet.
Los datos son fundamentales
En los sistemas de información geográfica, como en cualquier sistema de información, los datos son fundamentales. Una herramienta por muy buena que sea está huérfana sin datos. Al igual que un procesador de textos no escribe mejores o peores cartas, un sistema de información geográfico debe su calidad a los datos. Cuando tecleamos en un navegador una dirección y nos lleva hacia ella, se pone en marcha un proceso informático global. Un receptor GPS recibe datos de varios satélites y los procesa para calcular nuestra posición en el globo terráqueo. Esta posición se compara con una compleja base de datos de calles, que contiene no sólo la definición geométrica de las mismas, sino una serie de atributos asociados como en qué sentido se puede circular, a qué velocidad o qué tipo de vehículos. Toda esta información es procesada y se traduce en una sencilla instrucción "gire a la derecha a 400 metros".
La producción de información geográfica o "geodatos" es la información que describe fenómenos asociados directa o indirectamente con una localización (y posiblemente un tiempo y una orientación) relativa a la superficie de la Tierra. Estos planos son la base de los sistemas de información geográfica. Para hacernos una idea de su importancia, un dato económico: el mercado de producción de información geográfica mueve en Europa unos 10 billones de euros anuales, según estudios publicados por la comisión europea.
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